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lunes, 16 de julio de 2012

Heiva I Tahiti 2012

Unos videos del Heiva cortesía de "Les Nouvelles de Tahiti"

DÍA 1 A DÍA 8

Heiva I Tahiti


Que es Heiva i Tahiti para todo ma'ohi. Unas palabras de la ministra:

" .. procedo a la apertura de esta nueva 129ª edición de Heiva i Tahiti, momento que llevaba esperando con ansia desde hace un año y que os brindo en tanto que regalo de felicidad y reconciliación para todos los pueblos de Polinesia y del mundo.

La Heiva i Tahiti es para todo ma´ohi un momento fuera de serie y lleno de energía que nos mantiene unidos a nuestra ancestral cultura y sus tradiciones.

Celebración oficial y por excelencia que remonta al año 1881, nuestra Heiva i Tahiri es esperada con ilusión por todos y cada uno de nosotros habitantes de la Polinesia Francesa y por otros muchos ciudadanos de otras partes del mundo.

Un poco de historia
Todo empezó allá por el 1819 con el artículo 23 del código penal II de la Familia Real Pomare, que prohibió de una vez por todas todo tipo de danzas sobre el protectorado de Polinesia (incluidas la Heiva), considerándolas "actividades de moralidad dudosa".

En 1845 el gobierno francés, consciente de que la reina Pomare se había pasado dos pueblos con su artículo 23, promulgó un decreto autorizando a los tahitianos a "librarse, con moderación y decencia, a las danzas del país".

En 1847, debido a los reincidentes excesos de la población en estas fiestas, la ley se volvió de nuevo más estricta autorizando la danza solo en ciertos sitios y los martes y jueves solamente.

En 1849 la "upa" es totalmente prohibida y a partir de 1853 se empieza a exigir una autorización previa para bailar "solo" los sábados después de las 20.00h.

Y será por fin antes de finalizar el siglo XIX cuando la festividad de la Heiva i Tahiti toma cuerpo y gracia al empezar a ser utilizada por los destacamentos franceses en la Polinesia para festejar su fiesta nacional del 14 de julio.

Así comienzan a nacer tímidas heivas populares, relacionadas a este mes de julio francés, que permitirán por primera vez y desde hace mucho tiempo a los indigenas reunirse.

Eso sí, con una limitación y es que no podían participar en el baile real del 13 de julio y en el del día siguiente del 14 de julio solo podían cantar, NO bailar.

Es así como nació el ORERO.

Estas primeras heivas autorizadas del siglo XIX van a permitir a las gentes de los distritos de darse un paseo por Papeete.

Como en aquella época no había coches las gentes debían desplazarse a pie o a remo.

Lo más fuerte es que muchos de estos grupos de adeptos que venían de otros distritos e islas muchas veces no llegaban a tocar o bailar más que unos minutos.

Es por ello que la mayoría de ellos realmente disfrutaban estas fiestas para juntarse con los amigos y la familia y FAAORU (vacilar) de piragua, o de su arte cantando y bailando.
Heiva i Tahiti: NADA de materias primas importadas

Las llamadas materias primas importadas no están autorizadas para la confección y la creación de las ropas, modelos y ornamentos de las cuadrillas de Heiva i Tahiti.

No están permitidos por tanto ni botones, ni cremalleras, ni colgantes, ni pendientes, ni telas ni nada que haya sido fabricado o manufacturado de manera "no local".

Se trata de una especificidad de la Heiva i Tahiti que es la de que el cien por cien de las materias utilizadas deben ser locales.

Lo mismo si el motivo es libre como en los tatuajes o las esculturas, la creación NUNCA DEBERA DESNATURALIZAR la tradición mao´hi.

Las conchas, las coquillas y sus creaciones deben provenir obligatoriamente de la Polinesia Francesa. "Es el respeto a nuestro saber hacer y a nuestra originalidad los que estan en juego" dijo hace poco la directora de Heiva i Tahiti

Y es que el detalle es lo que cuenta en Heiva i Tahiti, y sus jurados.
Fuente: polinesia2012.com

lunes, 30 de abril de 2012

LA LEYENDA DE JOHNNY LINGO

Muy lejos en una isla tropical, un niño huérfano llamado Tama es excluido por su tribu encontrándose a gusto junto a un compañero paria: Mahana, una niña rechazada por su apariencia descuidada. Cuando Tama va en busca de una nueva vida, promete a la triste Mahana que volverá por ella algún día. Pero el viaje de Tama lo lleva a Johnny Lingo, un comerciante rico quien lo hace su aprendiz y aparente heredero. Ahora que Tama se dedica a su nueva vida, deberá aprender que el valor de un hombre no reside en sus posesiones sino en el amor, amistad... y en honrar su promesa del pasado en ir en busca de Tama.


Aquí la película 

Espero que la disfruten!!

domingo, 22 de enero de 2012

Polinesia: La transformación del pacífico

Documental sobre la colonización de Tahiti (en francés)

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Si Tahiti me contara...

Documental sobre la vida en Tahiti (en frances)


Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7

Parte 8

Los Marae y los Tiki

Un punto común esencial que une a todos los pueblos de Polinesia es sin duda su inclinación a celebrar grandes fiestas en lugares sagrados. Esta necesidad vital de comunicación cotidiana con las potencias del más allá les encaminaba a  cultivar una devoción particular hacia sus divinidades; y tal pasión tan especial se manifestaba bajo la forma de grandes ceremonias piadosas en las que todo el mundo participaba, dirigidos por los tahua : los «grandes sacerdotes», auténticos vínculos entre el pueblo y los dioses. Para celebrar estas reuniones, los ma'ohi poseían no lejos de cada pueblo grandes espacios sagrados: los marae.

Los Marae

Los marae estaban dedicados a las actividades sociales, religiosas, y culturales de un grupo, de una familia. Se han encontrado innumerables vestigios por todas las islas de los archipiélagos de Oceanía, desde los famosos “ahu” de la Isla de Pascua, hasta los marae tradicionales de las islas de la Sociedad. Es aquí, sobre estas antiguas plataformas donde se celebraban las ceremonias religiosas. Aquí es donde nació la magia sensual del baile, y de donde surgieron los primeros cánticos polifónicos. Es sobre estos marae donde tenían lugar las actividades físicas y deportivas en honor de los numerosos dioses de la mitología polinesia. Es en estos lugares extraños, tabú y cargados de misterio, donde se ejercía la justicia, donde se practicaban los sacrificios, se gobernaba, donde se decidía y se reunían para venerar juntos. Lugar clave de las actividades deportivas, de los encuentros diplomáticos, del compartir ideas, el marae estimulaba los intercambios culturales.

Se venía sobre todo para honrar a los dioses y pedirles que influenciasen favorablemente a los elementos. Se congregaban para rezar, cantar alabanzas y bailar, antes de las recolecciones, los nacimientos, y antes de ir a  la guerra para obtener la bendición de los dioses. En la actualidad el culto pagano ha desaparecido, pero quedan los marae. Todavía hoy existen cientos de marae a  través de Polinesia. Algunas decenas han sido restaurados y son utilizados para  hacer reconstrucciones históricas como en Arahurahu y Taata en  Tahiti, o el mayor marae de Polinesia, Taputapuatea, el gran marae sagrado, en la isla de Raiatea en el archipiélago de la Sociedad.

En la antigüedad los marae estaban consagrados a las actividades sociales y religiosas de la comunidad. El fare pupu (lugar de reunión de una aldea) y el fare tahua (la residencia de los sacerdotes) estaban cerca del marae. El sitio más sagrado de este centro de rezos y festividades era denominado el “ahu”. Los mortales no tenían acceso a  esta plataforma tabú. Solamente tenían acceso los tahua (los sacerdotes) para encontrarse con las potencias del más allá, las divinidades, y los muertos. Los marae estaban clasificados según varias categorías. En primer lugar los que reúnen a los jefes de archipiélagos, y consagrados al dios de la guerra, Oro. Es el caso del marae de Taputapuatea en Raiatea. A continuación estaban los marae llamados nacionales, bajo la tutela de un gran sacerdote, el tahua pure rahi y de un jefe importante, el ari´i. Se celebraban ceremonias fastuosas durante las cuales el ari´i proclamaba el poder absoluto de los dioses. Los sacrificios humanos eran corrientes. Seguidamente venían los marae más pequeños, los marae mata'eina, que reunían a clanes de los valles de alrededor, bajo la autoridad de un jefe de sector. Los marae de los antepasados (marae tupuna) eran  lugares santos familiares, reservados al uso de un solo clan. Estaban construidos en terrenos privados de la familia, y generalmente llevaban el nombre de ésta. También existían los marae sociales (marae o te va'a mata'eina), reservados a quienes deseaban agruparse bajo ideas comunes. Finalmente, la última categoría de marae estaba reservada a los especialistas. Allí los sacerdotes-curanderos, los de la pesca, o los de la construcción (piraguas, albañiles, etc,), ejercían su autoridad. 

Marae Taputapuatea de Raiatea


Marae Arahurahu en Tahiti


Los tiki: representación de los dioses
Fue alrededor de 1400-1500 cuando realmente se declaró el arte de la escultura, con la aparición de los primeros tiki de piedra. Originario de las Marquesas, el tiki, bajo diversas representaciones, invadió todo el triángulo polinesio. Lo más frecuentemente se les encuentra bajo la forma de estatuas, pero también suele estar presente en la proa de las piraguas, en los bastones de los jefes, etc. También se encuentran tiki en forma de joyas, tallados en marfil de cachalote e incluso en hueso humano. Adorna los to'ere (instrumento), los umetes (platos esculpidos), etc. No sólo se les encuentra en la escultura, sino también en el arte gráfico, y en los temas de tatuaje. Es un personaje masculino, rechoncho y altivo,   enigmático y tranquilizador a la vez. Tiene los brazos cruzados, las piernas flexionadas, la cabeza (echada hacia atrás) parece estar pegada al cuerpo, pues no tiene cuello. Respecto a  sus partes genitales, están particularmente ensalzadas. Los arqueólogos encontraron la pista de los tiki por primera vez en petróglifos muy antiguos. Estas piedras grabadas y pintadas solían representar rostros con grandes ojos cercados por círculos concéntricos, la primera representación de los dioses ma'ohi.

El la mitología polinesia había cantidades de dioses, cada uno de los cuales con su función precisa. Para los ma'ohi, los dioses y los humanos formaban en tiempos muy remotos una sola y única sociedad. Los dioses tenían una apariencia humana, pero eran más fuertes y estaban dotados de poderes sagrados: el mana y el ra´a. Cada dios tenía su representación, animal, vegetal, o mineral. Se manifestaban de dos maneras bien diferentes: los ata y los to'o.


El ata, que significa el hombre o la nube, es un objeto corriente, elegido por el hombre para simbolizar la encarnación del dios: una piedra, un árbol, un pez, un pájaro, etc. El to'o es una representación fabricada por los mortales, una piedra o un trozo de madera esculpido y dispuesto a la imagen del dios. Casi siempre, estos objetos estaban adornados con plumas rojas y amarillas, las marcas de la divinidad. Los tiki se han convertido en la herencia popular de dichos to'o. Estas figuras esculpidas prestaban innumerables servicios a  sus poseedores. También poseían poderes de embrujamiento. Eran utilizados, ya sea para vencer a un enemigo, o para protegerse de los maleficios. Tenían su sitio en cada fare (casa) para velar por el bienestar de la familia. También se les solía colocar en los marae consagrados a los espíritus. En tales casos los tiki se situaban en el fare (casa) reservado a los sacerdotes.


Tiki en museo de Paul Gauguin en Papeete


Fuente: Tahiti Guide