
Fenua Polinesia
Ia orana
miércoles, 30 de enero de 2013
lunes, 16 de julio de 2012
Heiva I Tahiti
Que es Heiva i Tahiti para todo ma'ohi. Unas palabras de la
ministra:
" .. procedo a la apertura de esta nueva 129ª edición
de Heiva i Tahiti, momento que llevaba esperando con ansia desde hace un año y
que os brindo en tanto que regalo de felicidad y reconciliación para todos los
pueblos de Polinesia y del mundo.
La Heiva i Tahiti es para todo ma´ohi un momento fuera de
serie y lleno de energía que nos mantiene unidos a nuestra ancestral cultura y
sus tradiciones.
Celebración oficial y por excelencia que remonta al año
1881, nuestra Heiva i Tahiri es esperada con ilusión por todos y cada uno de
nosotros habitantes de la Polinesia Francesa y por otros muchos ciudadanos de
otras partes del mundo.
Un poco de historia
Todo empezó allá por el 1819 con el artículo 23 del código
penal II de la Familia Real Pomare, que prohibió de una vez por todas todo tipo
de danzas sobre el protectorado de Polinesia (incluidas la Heiva), considerándolas
"actividades de moralidad dudosa".
En 1845 el gobierno francés, consciente de que la reina
Pomare se había pasado dos pueblos con su artículo 23, promulgó un decreto
autorizando a los tahitianos a "librarse, con moderación y decencia, a las
danzas del país".
En 1847, debido a los reincidentes excesos de la población
en estas fiestas, la ley se volvió de nuevo más estricta autorizando la danza
solo en ciertos sitios y los martes y jueves solamente.
En 1849 la "upa" es totalmente prohibida y a
partir de 1853 se empieza a exigir una autorización previa para bailar
"solo" los sábados después de las 20.00h.
Y será por fin antes de finalizar el siglo XIX cuando la
festividad de la Heiva i Tahiti toma cuerpo y gracia al empezar a ser utilizada
por los destacamentos franceses en la Polinesia para festejar su fiesta
nacional del 14 de julio.
Así comienzan a nacer tímidas heivas populares, relacionadas
a este mes de julio francés, que permitirán por primera vez y desde hace mucho
tiempo a los indigenas reunirse.
Eso sí, con una limitación y es que no podían participar en
el baile real del 13 de julio y en el del día siguiente del 14 de julio solo
podían cantar, NO bailar.
Es así como nació el ORERO.
Estas primeras heivas autorizadas del siglo XIX van a
permitir a las gentes de los distritos de darse un paseo por Papeete.
Como en aquella época no había coches las gentes debían
desplazarse a pie o a remo.
Lo más fuerte es que muchos de estos grupos de adeptos que
venían de otros distritos e islas muchas veces no llegaban a tocar o bailar más
que unos minutos.
Es por ello que la mayoría de ellos realmente disfrutaban
estas fiestas para juntarse con los amigos y la familia y FAAORU (vacilar) de
piragua, o de su arte cantando y bailando.
Heiva i Tahiti: NADA de materias primas importadas
Las llamadas materias primas importadas no están autorizadas
para la confección y la creación de las ropas, modelos y ornamentos de las
cuadrillas de Heiva i Tahiti.
No están permitidos por tanto ni botones, ni cremalleras, ni
colgantes, ni pendientes, ni telas ni nada que haya sido fabricado o
manufacturado de manera "no local".
Se trata de una especificidad de la Heiva i Tahiti que es la
de que el cien por cien de las materias utilizadas deben ser locales.
Lo mismo si el motivo es libre como en los tatuajes o las
esculturas, la creación NUNCA DEBERA DESNATURALIZAR la tradición mao´hi.
Las conchas, las coquillas y sus creaciones deben provenir
obligatoriamente de la Polinesia Francesa. "Es el respeto a nuestro saber
hacer y a nuestra originalidad los que estan en juego" dijo hace poco la
directora de Heiva i Tahiti
Y es que el detalle es lo que cuenta en Heiva i Tahiti, y
sus jurados.
Fuente: polinesia2012.com
lunes, 30 de abril de 2012
LA LEYENDA DE JOHNNY LINGO
Muy lejos en una isla tropical, un niño huérfano llamado Tama es excluido por su tribu encontrándose a gusto junto a un compañero paria: Mahana, una niña rechazada por su apariencia descuidada. Cuando Tama va en busca de una nueva vida, promete a la triste Mahana que volverá por ella algún día. Pero el viaje de Tama lo lleva a Johnny Lingo, un comerciante rico quien lo hace su aprendiz y aparente heredero. Ahora que Tama se dedica a su nueva vida, deberá aprender que el valor de un hombre no reside en sus posesiones sino en el amor, amistad... y en honrar su promesa del pasado en ir en busca de Tama.
Aquí la película
Aquí la película
Espero que la disfruten!!
domingo, 22 de enero de 2012
Polinesia: La transformación del pacífico
Documental sobre la colonización de Tahiti (en francés)
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Si Tahiti me contara...
Documental sobre la vida en Tahiti (en frances)
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Los Marae y los Tiki
Un punto común esencial que une a todos los pueblos de Polinesia es sin
duda su inclinación a celebrar grandes fiestas en lugares sagrados. Esta
necesidad vital de comunicación cotidiana con las potencias del más
allá les encaminaba a cultivar una devoción particular hacia sus
divinidades; y tal pasión tan especial se manifestaba bajo la forma de grandes
ceremonias piadosas en las que todo el mundo participaba, dirigidos por los
tahua : los «grandes sacerdotes», auténticos vínculos entre el pueblo y
los dioses. Para celebrar estas
reuniones, los ma'ohi poseían no lejos de cada pueblo grandes espacios
sagrados: los marae.
Los marae estaban dedicados a las actividades sociales, religiosas,
y culturales de un grupo, de una familia. Se han encontrado
innumerables vestigios por todas las islas de los archipiélagos de
Oceanía, desde los famosos “ahu” de la Isla de Pascua, hasta los marae
tradicionales de las islas de la Sociedad. Es aquí, sobre estas antiguas
plataformas donde se celebraban las ceremonias religiosas. Aquí es donde nació
la magia sensual del baile, y de donde surgieron los primeros cánticos polifónicos.
Es sobre estos marae donde tenían lugar las actividades físicas y deportivas en
honor de los numerosos dioses de la mitología polinesia. Es en estos lugares
extraños, tabú y cargados de misterio, donde se ejercía la justicia, donde se
practicaban los sacrificios, se gobernaba, donde se decidía y se reunían para
venerar juntos. Lugar clave de las actividades deportivas, de los encuentros
diplomáticos, del compartir ideas, el marae estimulaba los intercambios
culturales.
Se venía sobre todo para honrar a los dioses
y pedirles que influenciasen favorablemente a los elementos. Se
congregaban para rezar, cantar alabanzas y bailar, antes de las recolecciones,
los nacimientos, y antes de ir a la guerra para obtener la bendición de
los dioses. En la actualidad el culto pagano ha desaparecido, pero quedan los
marae. Todavía hoy existen cientos de marae a través de Polinesia.
Algunas decenas han sido restaurados y son utilizados para hacer
reconstrucciones históricas como en Arahurahu y Taata en Tahiti, o el mayor marae de Polinesia, Taputapuatea, el
gran marae sagrado, en la isla de Raiatea en el archipiélago de la Sociedad.
En la antigüedad los marae estaban consagrados a las actividades sociales
y religiosas de la comunidad. El fare pupu (lugar
de reunión de una aldea) y el fare tahua (la residencia de los sacerdotes)
estaban cerca del marae. El sitio más sagrado de este centro de rezos y
festividades era denominado el “ahu”. Los mortales no tenían acceso a
esta plataforma tabú. Solamente tenían acceso los tahua (los sacerdotes)
para encontrarse con las potencias del más allá, las divinidades, y los
muertos. Los marae estaban clasificados según varias categorías. En primer
lugar los que reúnen a los jefes de archipiélagos, y consagrados al dios de la
guerra, Oro. Es el caso del marae de Taputapuatea en Raiatea. A
continuación estaban los marae llamados nacionales, bajo la tutela de un gran
sacerdote, el tahua pure rahi y de un jefe importante, el ari´i. Se
celebraban ceremonias fastuosas durante las cuales el ari´i proclamaba el
poder absoluto de los dioses. Los sacrificios humanos eran corrientes. Seguidamente
venían los marae más pequeños, los marae mata'eina, que reunían a clanes de los
valles de alrededor, bajo la autoridad de un jefe de sector. Los marae de los
antepasados (marae tupuna) eran lugares santos familiares, reservados al
uso de un solo clan. Estaban construidos en terrenos privados de la familia, y
generalmente llevaban el nombre de ésta. También existían los marae sociales
(marae o te va'a mata'eina), reservados a quienes deseaban agruparse bajo
ideas comunes. Finalmente, la última categoría de marae estaba reservada a los
especialistas. Allí los sacerdotes-curanderos, los de la pesca, o los de la
construcción (piraguas, albañiles, etc,), ejercían su autoridad.
Marae Taputapuatea de Raiatea
Marae Arahurahu en Tahiti
Los tiki: representación de los dioses
Fue alrededor de 1400-1500 cuando realmente se declaró el arte de la
escultura, con la aparición de los primeros tiki de piedra. Originario de las Marquesas, el tiki, bajo diversas
representaciones, invadió todo el triángulo polinesio. Lo más frecuentemente se
les encuentra bajo la forma de estatuas, pero también suele estar presente en
la proa de las piraguas, en los bastones de los jefes, etc. También se
encuentran tiki en forma de joyas, tallados en marfil de cachalote e incluso en
hueso humano. Adorna los to'ere (instrumento), los umetes (platos esculpidos),
etc. No sólo se les encuentra en la escultura, sino también en el arte gráfico,
y en los temas de tatuaje. Es un personaje masculino, rechoncho y altivo,
enigmático y tranquilizador a la vez. Tiene los brazos cruzados, las piernas
flexionadas, la cabeza (echada hacia atrás) parece estar pegada al cuerpo, pues
no tiene cuello. Respecto a sus partes genitales, están particularmente
ensalzadas. Los arqueólogos encontraron la pista de los tiki por primera vez en
petróglifos muy antiguos. Estas piedras grabadas y pintadas solían representar
rostros con grandes ojos cercados por círculos concéntricos, la primera representación
de los dioses ma'ohi.
El la mitología polinesia había cantidades de dioses, cada uno de los
cuales con su función precisa. Para los
ma'ohi, los dioses y los humanos formaban en tiempos muy remotos una sola y
única sociedad. Los dioses tenían una apariencia humana, pero eran más fuertes
y estaban dotados de poderes sagrados: el mana y el ra´a. Cada dios tenía su
representación, animal, vegetal, o mineral. Se manifestaban de dos maneras bien
diferentes: los ata y los to'o.
El
ata, que significa el hombre o la nube, es un objeto corriente, elegido por el
hombre para simbolizar la encarnación del dios: una piedra, un árbol, un pez,
un pájaro, etc. El to'o es una representación fabricada por los mortales, una
piedra o un trozo de madera esculpido y dispuesto a la imagen del dios.
Casi siempre, estos objetos estaban adornados con plumas rojas y amarillas, las
marcas de la divinidad. Los tiki se han convertido en la herencia popular de
dichos to'o. Estas figuras esculpidas prestaban innumerables servicios a
sus poseedores. También poseían poderes de embrujamiento. Eran
utilizados, ya sea para vencer a un enemigo, o para protegerse de los
maleficios. Tenían su sitio en cada fare (casa) para velar por el bienestar de
la familia. También se les solía colocar en los marae consagrados a los espíritus.
En tales casos los tiki se situaban en el fare (casa) reservado a los
sacerdotes.
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| Tiki en museo de Paul Gauguin en Papeete |
Fuente: Tahiti Guide
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